Planificando la infraestructura para nuestro desarrollo, por Fredy Vargas Lama

El tren bala sale de Shanghai a las 11 de la mañana y seis horas más tarde (poco antes de las cinco de la tarde) ya se aproxima a la ultra moderna estación de Trenes Guangzhou Sur a 1 800 km de distancia.  Esta estación diseñada por el estudio británico Farrells, más allá de ser una joya de la arquitectura,  atiende aproximadamente 100 millones de pasajeros por año. Está diseñada para conectarse tanto con el sistema de metro de la ciudad (de 9 líneas y que atiende 2 000 millones de pasajeros por año). A la vez de sirve de hub para las ciudades vecinas de Foshan, Shenzhen y la cosmopolita Hong Kong con las que está conectada vía superautopistas, que incluirá pronto entre otras cosas el puente Hong Kong–Zhuhai–Macau de 29,6 km de extensión.

La infraestructura de punta en el mundo, como la descrita previamente o muchas otras obras que construye la humanidad, no nace en un día. Esta es fruto de un esfuerzo ordenado para poder planificarla con una visión de largo plazo, dentro de un proyecto integral y anticipando las necesidades futuras de la población.

Dentro de todos los think tanks globales que analizan el tema de infraestructura, destaca el enfoque generado por la Universidad Tecnológica de Delft de los Países Bajos, que diserta respecto a la llamada “Infraestructura de siguiente generación”. Desarrollado entre otros investigadores por la Dra. Weijnen,  este enfoque considera infraestructura las redes en un territorio de cuatro tipos de servicios: transporte, energía, agua y saneamiento y TICs.  La concentración en el desarrollo de la infraestructura necesaria con un enfoque de demanda, la maximización de la eficiencia de su uso vía las nuevas tecnologías y las interacciones entre las cuatro formas de infraestructura son algunos de los aspectos que este enfoque nos plantea. Las naciones que pueden ser consideradas “campeonas mundiales en la infraestructura de nueva generación”, toman en cuenta las consideraciones anteriores, pero le añaden un componente fundamental que refleja una visión de largo plazo para el desarrollo: un Plan Nacional de Infraestructura.  

Este instrumento, llevado adelante por gobiernos como los de Reino Unido, Australia, Singapur o Corea del Sur, por mencionar solo cuatro ejemplos relevantes, busca entre otras cosas: 1) Constituirse en el ÚNICO instrumento de planificación nacional de infraestructura de gran escala, que aglutine las necesidades de demanda de largo plazo en todos los sectores. 2) Busca generar una cartera de “proyectos nacionales insignia” con un enfoque de desarrollo territorial (entre 40 y 60 proyectos renovables una vez ejecutados).  3) La selección tanto de los constructores como de los operadores de dicha infraestructura se realiza a nivel mundial, con un gran peso técnico en la decisión.  4) Toda la ingeniería de detalle de los proyectos se planifica antes de la concesión de la obra y es propiedad (al igual que toda la carpeta del proyecto) del Gobierno que la licita.  Por su importancia, dichos proyectos tienen unas condiciones especiales para su ejecución (agilidad en trámites administrativos controles especiales en el manejo de recursos, permisos para expropiaciones especiales, etc.). 

Este esquema de planificación de la infraestructura nacional de gran envergadura es la solución para muchas de las carencias que tienen varios estados latinoamericanos con respecto tanto a la generación de una cartera de proyectosreal con una visión de largo plazo y enfoque territorial más que sectorial. Asimismo mediante mecanismos complementarios, plantea mejoras a los sistemas de los procesos de adjudicación, ejecución y operación del proyecto, que en nuestros países tienen bastante trecho por mejorar aun para llegar a ser considerada de clase mundial.

La mesa está servida y varias de estas economías amigas están dispuestas a colaborar con nuestros países en búsqueda de este objetivo, solo necesitamos decisión política y una contraparte técnica para poder llevarlo adelante.  Imaginemos por un momento una red de corredores logísticos avanzados desde Cartagena de Indias hasta Santiago de Chile, sistemas interconectados de redes inteligentes de energía eléctrica regionales alumbrando a toda nuestra población y una red de banda ancha del orden de un Gbps[1] que atienda a toda la región. Todo eso es posible, solo tenemos que proponérnoslo, pero rápidamente. Como decía Mahatma Gandhi, “el futuro depende casi totalmente en lo que nos proponemos hoy”.

[1] Gigabit por Segundo

 

Por Fredy Vargas – Director Nacional de Prospectiva y Estudios Estratégicos

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