El Actor Mundial Inesperado: La Alianza del Pacífico, por Fredy Vargas Lama

Estamos en el 2030 y nos encontramos en el corazón de una de las siete economías más pujantes y con mayor futuro del mundo. Esta economía con más de 250 millones de habitantes ha logrado consolidarse en los últimos 15 años como una fuente mundial de innovación sostenible, que ha derivado en la participación de la misma en las principales cadenas de valor globales aprovechando su privilegiada posición geográfica, al estar ubicada entre el Pacífico y el Atlántico. Esto ha sido fruto de fuertes inversiones del sector privado y del compromiso del sector público en generar la infraestructura y los servicios adecuados para atender las necesidades de la población. En esta economía los ciudadanos han alcanzado un nivel de vida que garantiza no solo la satisfacción de sus necesidades básicas, sino que les permite desarrollarse como verdaderos “ciudadanos globales”…

Lo leído hasta aquí no describe el futuro de ninguna de las potencias económicas actuales, estamos más bien relatando un escenario totalmente factible para uno de los bloques de integración regional con mayor dinamismo en el mundo: la Alianza del Pacífico.

En su corta existencia de cuatro años, este concierto de naciones (México, Colombia, Perú y Chile) ha realizado avances más que significativos en múltiples campos. A diferencia de otros acuerdos efectuados en Latinoamérica previamente, tiene acciones concretas reconocidas por todos los actores, que beneficiarán a la población y que se profundizarán rápidamente, en aspectos que van más allá de los netamente económicos. Es así que, en el corto plazo no solo se contará con la libre movilidad de bienes y servicios, sino también con la libre movilidad de capitales y de ciudadanos, con todos los efectos positivos que ello implica.

Acuerdos en materia de infraestructura, en desarrollo educativo, en promoción de la pequeña y mediana empresa, completan lo que por ahora es la esperanza de un futuro mejor para los más de 220 millones de personas que habitan en sus territorios. Todo ello con la mirada de convertirnos en el mediano plazo en un Mercado Común.

Si bien hay unidad de criterios en materia económica y política entre los cuatro gobiernos, así como una visión común de largo plazo de sus mandatarios, existen múltiples desafíos que tendremos que plantearnos en el mediano plazo:

El desarrollar medidas de diversificación productiva en cada país miembro, que nos lleve a ser proveedores de productos y servicios intermedios requeridos al interior de las economías, para lograr exportar productos finales de mayor valor agregado a terceros. Un ejemplo claro al respecto son las fábricas de automóviles de Colombia y México, que pueden ser atendidas perfectamente con insumos manufacturados por pequeños fabricantes de Perú y Chile, en lugar de comprar productos intermedios de Asia. Lo que a su vez contribuirá en la meta de elevar el intercambio intrarregional, que a la fecha es de 4% del total de las exportaciones del bloque (como referencia, el intercambio al interior de ASEAN, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, es aproximadamente 26% de su comercio).
Sin embargo, a la promoción de las cadenas regionales de valor, es aún necesario sumar algunas medidas concretas en promoción comercial y productiva en nuestros países, las cuales incluyan la capacitación y el acceso de financiamiento al emprendedurismo.
Para incrementar el intercambio regional, es de vital importancia trabajar en redes conjuntas de infraestructura en la región bajo el concepto de “infraestructura de nueva generación”. Este concepto mundial establece la necesidad de un sistema con redes intrarregionales de transporte, energía, agua y saneamiento y TICs, es fundamental para poder alcanzar estándares de desarrollo adecuados.
Es fundamental elevar el nivel de eficiencia de las instituciones de gobierno como prestadores de servicios al ciudadano. Lo anterior incluye tanto el otorgar servicios básicos adecuados (educación, salud, acceso a la justicia, entre otros) como la calidad de Gobernanza Pública en sí. En esta labor, contaremos con la ayuda de la OCDE, organización en la cual dos de los países de la Alianza ya son miembros (México y Chile), adicionalmente a Colombia, que probablemente sea admitido en la misma durante el 2016. Para completar el bloque, el Perú aspira, estar listo para ser invitado a dicha organización antes del 2021, motivo por el cual está trabajando actualmente en un Programa País con dicha entidad que planteará múltiples reformas que debemos emprender en el mediano plazo.
Los desafíos son muchos, tanto para el sector público como para el sector privado en los próximos años, pero el panorama para la Alianza del Pacífico es más que alentador si nos atrevemos a soñar con ello y como decía Walt Disney, “si puedes soñar con algo…lo puedes hacer realidad”.

Por Fredy Vargas – Director Nacional de Prospectiva y Estudios Estratégicos

 

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